jueves, 29 de mayo de 2008

Los libros CUESTAN euros

El placer de la lectura es siempre especial: es duradero y relajante. Nutre la mente y enriquece el espíritu. Nos permite aprender o soñar y vivir. O las tres cosas a la vez.
Un libro nos acompaña siempre. Es un amigo fiel y flexible que se adapta a nuestras necesidades y a nuestro tiempo. Nos acompaña en cualquier lugar y hasta viaja en metro, en autobús o en avión si así lo queremos. Duerme a nuestro lado, sobre la mesilla, sobre cualquier mueble e incluso, sin protestar, en el suelo, después de habernos inducido agradablemente al sueño.¿Alguien ofrece más?
Un libro solo tiene un problema similar al de cualquier capricho: cuesta euros.
Un libro no crece en el campo, sin cultivo, como cualquier planta silvestre. Es el resultado de un esfuerzo, del trabajo de una mente, de un talento... en el grado que se valore. Pero, además de escribirse, un libro se corrige, se le diseña una portada- otro trabajo de creación que alguien hace- se imprime, se distribuye y se vende...¡AH!
Alguien invierte en todo ese proceso sus conocimientos y sus medios, su tiempo y su esfuerzo. Por eso un libro cuesta un dinero, aunque un buen libro no tenga precio.
Todo lo dicho parece obvio, pero conviene repetirlo, porque se ignora o se olvida. Así compramos de casi todo cada día en exceso, sin reparos, pero los libros... un libro siempre nos parece caro. Lo pedimos prestado sin rubor y pasa de mano en mano sin pagar peaje, porque no lo valoramos como cualquier otro bien que nos aporte placer. También se supone que a sus autores les regalan ejemplares sin tasa para que obsequien a las amistades y conocidos como si fuesen frutas del huerto de sus ocios...
¡Has escrito un libro!.¿Me lo pasas...?
Cerraran la librerías y las editoriales, y los manuscritos se perderán en cajones polvorientos. Los escritores serán historia de otro tiempo, hasta que desaparezcan de la faz de la tierra los ejemplares que circulan de mano en mano. Entonces tal vez se comprenda que los libros, esos maravillosos amigos que no tienen precio, valen euros o la moneda que circule en ese momento. Entonces, tal vez estemos dispuestos a priorizar su adquisición sobre la multitud de pequeños caprichos desechables y prescindibles. Entonces valoraremos los libros; cuando aceptemos que, como cualquier otro bien, cuesten euros.

4 comentarios:

David Carrascosa dijo...

Desde luego, amiga Maria Jesús. Parece que lo que más valoramos del libro es el esfuerzo por leerlo y no por tener la posibilidad de hacerlo. Un poco pasa con la música lo mismo.

Espero que todo de vaya bien y que nos veamos pronto.

Un abrazo

París dijo...

Estoy con María Jesús. Nada más gozoso que mirar al rincón de tu casa donde los guardas y encontrar tus propios ejemplares.

Para mí cada cual sabrá lo que hace pero la pluma, el libro y la moto, no se prestan salvo fuerza mayor. Que en estos tres últimos además del placer de escribir a pluma, rodar en moto y leer el libro tendremos el de poseer los nuestros con las emociones y placeres, recuperados o no, que nos procuren.

Maria Jesus dijo...

Muchas gracias Paris.Pero, además, los libros se transportan sin carburantes y nos transportan sin esfuerzo a otros lugares...y si se hacen con papel reciclado, como Placeres Recuperados, respetan el Medioambiente

Maria Jesus dijo...

Tenemos, amigo David, que fomentar el amor por el arte y la cultura.Hasta pronto.Un abrazo.