martes, 20 de mayo de 2008

¡SI NOS ABRUMARA LA VIOLENCIA!


Si de verdad a cada uno de nosotros/as nos abrumara la violencia que nos rodea, estaríamos en el comienzo de su control. Pero pasamos de largo, tal vez incómodos, ante los signos constantes de este mal progresivo y diversificado que corroe a la sociedad. Un mal antiguo que no mejora con el avance de las civilizaciones, aunque así lo parezca. Solo se camufla canalizándose de diferentes maneras, aflorando de continuo en diversos medios con más o menos intensidad pero causando víctimas, dolor e infelicidad.
Abrir un periódico, escuchar una emisora de radio o ver un telediario, es saber de antemano que vamos a toparnos con noticias de la insensatez y crueldad humanas, que se producen tanto en culturas estancadas como en el entorno más floreciente y avanzado de la tierra. Pero leemos, escuchamos, vemos y... pasamos página. Y si el tema surge en conversaciones o comentarios siempre concluimos que nada podemos hacer para evitar estas lacras. Como mucho y según en que circunstancias culpamos o pedimos soluciones al gobierno de turno. Esto que es no solo lícito sino legítimo, es también una forma de eludir lo que nos atañe del problema cuando no analizamos si, como individuos y como colectivos, por acción u omisión, somos responsables del tipo de sociedad que estamos construyendo. Si no pensamos por qué no nos sentimos abrumados por los hechos violentos que acontecen, que resbalan por nuestras conciencias como el agua de tormenta por las laderas montañosas: sin penetrarnos. Todos los días hay victimas de violencia: familiar, de género y delictiva en general. Violencia verbal en los programas televisivos y lo que es más grave en foros políticos. Cada día hay accidentes causados por el desprecio a la vida, se produce acoso escolar más o menos solapado y tolerado, se descubre maltrato en guarderías-si lo hay no son escuelas infantiles- o en residencias de mayores. Ya no quiero casi mencionar las crueldades de atentados terroristas o conflictos bélicos en cualquier lugar de la tierra: esos nos remueven a la mayoría un poco más, por unos instantes... nos atemorizan; pero lo que es su base, la violencia que se ejerce cada día en nuestro entorno pretendidamente pacífico es abrumadora. Y si dejáramos que nos penetrase su realidad, que nos alertaran sus señales, encontraríamos, incluso a nivel individual, respuestas positivas para combatir esa lacra que nos deshumaniza y desgarra. Pero por poner un ejemplo sangrante, según las encuestas del CIS, solo un 2% de la población percibe como un problema la violencia machista. Siguen reduciéndola a un espacio particular y privado pese a que entre 2001 y 2007 fallecieron por esta causa 425 mujeres. Sin embargo, si se produjera una auténtica sanción social de la violencia, de todo tipo de violencia; un clamor de cómo nos abruma su ejercicio, empezaríamos a frenarla.
¡ Me siento abrumada! ¿Lo intentamos?
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1 comentario:

David Carrascosa dijo...

Querida Maria Jesús, no sabes el placer que me ha producido encontrate en la página de D-21. Ahora mismo te enlazo