sábado, 6 de septiembre de 2008

EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA (2)


Estamos al comienzo de un nuevo curso y ante el recrudecimiento de un inconcebible problema: la objeción a una materia curricular del sistema educativo de nuestro país. Objeción que no solo se produce por un sector de la población, que, hasta cierto punto, no nos sorprendería dado que persisten en ella grupos absolutamente reaccionarios, sino que resulta abanderada por políticos, supuestamente democráticos, en ejercicio, como el caso de la presidenta Aguirre, o asumidos por el líder del principal partido de la oposición Mariano Rajoy, casualmente correligionario de la citada presidenta de la CAM.
Hemos de tener en cuenta que las materias curriculares no responden a un capricho, sino a la aplicación de la legislación vigente, aprobada en un parlamento democrático donde está representada la ciudadanía. Imagínense que en una Comunidad autónoma, cualquiera, optasen por objetar la enseñanza de las Matemáticas y en otra la de Lengua, y en una tercera la de Ciencias Sociales o Naturales. Sería inconcebible e intolerable. Y exigiríamos de inmediato el cumplimiento de las leyes. Bien, pues estamos en similares circunstancias: pedimos el cumplimiento de nuestras leyes y exigimos su respeto a todas y todos los objetores.
Es inconcebible que los tribunales tramiten en estos momentos 500 asuntos sobre la asignatura de Educación para la Ciudadanía, pero lo es más el fallo de algunos tribunales a favor de la objeción, con criterios de parcialidad política intolerables en la práctica de la justicia.
Pero ¿qué enseña esta controvertida materia?. Si echamos un vistazo a contenidos y objetivos nos encontramos que pretende desarrollar el respeto hacia la diversidad, la tolerancia y la comunicación como métodos de convivencia. También el rechazo de la discriminación y la injusticia, el conocimiento y respeto del funcionamiento democrático, de las leyes nacionales e internacionales que lo ordenan. El respeto del entorno cívico y natural y la sensibilidad y preocupación por los sectores más desfavorecidos de la sociedad. Y podríamos precisar más y añadir más datos, aunque cualquier interesado/a puede comprobarlo echando un vistazo a los libros de texto, y alargaría innecesariamente esta entrada, porque creo que, con lo expuesto, es suficiente para comprobar la importancia actual de una asignatura de contenidos tales y de la catadura democrática de quienes la rechazan.

4 comentarios:

David dijo...

Lo que más me sorprende de todo este asunto de la materia Educación para la Ciudadanía, ya no es tanto el hecho de que se luche contra la formación ciudadana de un estudiante (impensable en democracia, a no ser que nos interese volver a la Formación del espíritu nacional o Educación para la higiene), sino que haya comenzado la protesta antes de que se conociese públicamente el decreto de currículo que explica sus contenidos y objetivos. ¿Qué está pasando en esta "sociedad de la información"?

David Carrascosa dijo...

Bueno, seguro que a Aguirre no le interesa que los jóvenes tomen conciencia de su condición de ciudadanos.

Seguro que hace algo más de fresquito por Galicia, no?

Besos!!

París dijo...

No comprendo los oscuros y mezquinos intereses, que se oponen a que algo tan necesario imprescindible como es la Educación Cívica (que es de lo que hablamos en definitiva) sea impartida en forma de asignatura laica en nuestros colegios. ¿Qué está pasando? Padres que se inhiben en la educación de sus hijos, "educadores" que ven en su tarea una labor imposible y políticos (reflejo de la sociedad actual) que mantienen actitudes vergonzantes desde el punto de vista ético que abogan por abolir aquello que además desconocen. Poco se puede esperar no obstante de ellos dado que sus comportamientos demuestran que no recibieron formación alguna al respecto.

María jesús dijo...

Gracias por vuestros comentarios y visitas.También por los e-mails.
Es una pena ver la intolerancia y el fundamentalismo que aún existe en nuestra sociedad.
¿Información? al que no le interesa ya se la pueden desmenuzar y multiplicar.
Un abrazo.