miércoles, 1 de octubre de 2008

QUE NADA TAPE LAS MATANZAS DE SEPTIEMBRE


Este septiembre debería abochornarnos, a los muchos/as que apenas sufrimos los efectos de la magnificada crisis, el afán con que comentamos y aceptamos la desinformación sobre su origen, la liviandad y frivolidad conque nos despachamos sobre su verdadero alcance. También deberían de subírsenos los colores a las mejillas ante ciertas actitudes políticas que buscan, con regocijo, sacar tajada en beneficio propio del temor que crean en los que no necesitan apenas apretarse el cinturón. Pero fomentar la insolidaridad es más fácil que educar en la corresponsabilidad, y si además esta última nos conduce a ceder algo de lo que nos sobra en esta cultura del despilfarro, se nos disparan las alarmas y ya solo nos preocupa lo que atañe a nuestro bolsillo. Y se convierte en cientos de comentarios en prensa, o en cualquier otro medio, de forma dominante y casi absoluta. Y una, que está lejos de ser experta en economía o en el análisis político económico, intenta escuchar las pocas voces autorizadas y las de los sectores verdaderamente afectados, que no son lo que han quebrado después de ganancias millonarias, sino las victimas de su mala gestión imprevisión y avaricia. Víctimas también de los trapicheos financieros del envejecido motor americano: el paraíso del libre mercado.Pero yo lo que pretendía decir es que, una vez más, y en este caso son los avatares del poderoso bolsillo, los problemas más mediáticos que tapan ese otro cáncer crónico tan poco condenado socialmente, tan poco estudiado, tan escasamente interesante para el común de las personas, como es la violencia machista. Una vez más las cuestiones de género son de rango ínfimo. Así las cosas, y objetando educación para la ciudadanía, veo lejos la transformación cultural imprescindible para evitar que tanta sangre de congéneres siga cegando de dolor nuestro ánimo y de llanto nuestros ojos como en este dramático septiembre con tantas mujeres asesinadas en nuestro país. Porque solo hay dos medios para erradicar a medio plazo el problema: la sanción social y la educación en el valor de la igualdad y el respeto a la diferencia. Y ello requiere voluntad y trabajo.

2 comentarios:

Yago dijo...

Sugiero una visita a este link:
http://blogdeluiso.blogspot.com/2008/08/ni-una-ms.html
besos

David Carrascosa dijo...

Y sobre todo mucho tiempo. La sanción social, la que engendra la culpa, es algo que cal amuy lentamente en una sociedad con los valores arraiados. Quizá no lo veamos los de mi generación pero esperr que sean protagonistas de este hecho las que me siguen los talones.

Sé que tienen sus defectos, como todas, pero creo que serán capaces de conseguirlo... ojalá.

Por cierto, haciendo las maletas para Mallorca? Espero que os vaya muy bien. Un fuerte abrazo a los dos!!!