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jueves, 24 de marzo de 2011

Marzo de 2011: PEDIMOS OTRA JUSTICIA


La que se está ejerciendo no nos vale. ¿Acaso podemos confiar en ella las mujeres?
Siempre ha habido errores judiciales, en casos graves y menos graves y en asuntos de índole diversa. La condena de un inocente lo es en grado sumo. Pero hacerlo a sabiendas es intolerable. Nadie acepta que un juez cometa tan terrible desmán. Ni nadie lo supone de un profesional en su sano juicio, aunque, en ocasiones, puedan producirse errores involuntarios. Como en cualquier actividad humana. Y no es eso lo que nos inquieta a las mujeres que pedimos otra justicia.
Todas somos conscientes de que un delincuente suelto es una amenaza, Pero solo las intolerantes prefieren a un inocente encarcelado, porque el primero podrá hacer daño o no, según se le presente la ocasión, pero el de una condena injusta es casi irreparable.
Por todo lo dicho, cuando alguien dicta sentencias, además de bien formada en la materia debe de ser persona honesta, y convenientemente vacunada contra la parcialidad, porque aún así puede errar.
¿Pero qué puede suceder cuando un grupo de jueces es incapaz de ver ensañamiento en un asesino que asesta a su pareja treinta y siete navajazos, cuándo no ven que ha procurado torturarla antes de quitarle la vida?
¿Cómo puede una mujer, víctima de cualquier tipo de violencia, afrontar un proceso judicial -suponiendo que haya sobrevivido al agresor- sin poder confiar en la ecuanimidad, la preparación y la objetividad de quienes van a dictar sentencia?
El día catorce de este mes de marzo de 2011 se publicaba, en un conocido diario, que el Tribunal Superior de Justicia de Madrid no había visto ensañamiento en los treinta y siete navajazos que recibió una mujer de su asesino.
En el año 2000, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña tampoco había considerado los agravantes ensañamiento y alevosía en un crimen en el que, una mujer, recibió diecisiete patadas en la cabeza antes de ser estrangulada y descuartizada.
En octubre de 2008, un fiscal rebajó la pena a un farmacéutico que asestó sesenta y dos martillazos a su esposa, porque consideró como atenuante el que la hubiese encontrado en brazos de otro hombre.
Este y otros ejemplos del comportamiento de los profesionales de la justicia dificultan enormemente la solución del problema de violencia de género. No educan en su condena ni estimulan las denuncias.
La Violencia de género es un mal de raíces múltiples y de abordaje complejo. Las mujeres que la padecen lo tienen difícil, pero... ¿Y todos los demás temas sobre los que ha de pronunciarse la Justicia?
El tribunal Superior de Justicia de Madrid, la sede de lo penal, que dictó la sentencia en el caso de los navajazos, es la misma que tramita el caso Gúrtel, así que, en la sentencia de los corruptos, tampoco podemos confiar demasiado en que se produzca una sentencia objetiva y ecuánime. Si le sumamos el caso Garzón, y cuanto en torno al mismo acontece, es fácil sucumbir al desaliento.
Por eso en este marzo de 2011 muchas mujeres deseamos otra clase de justicia para lo que concierne a los temas de género, pero también para todo lo que atañe a la sociedad de la que formamos parte.

sábado, 10 de enero de 2009

PRETENDÍA ESCRIBIR SOBRE ASUNTOS PLACENTEROS...



Cuando comencé este Blog no esperaba incluir en el tantos lazos negros. De alguna manera deseaba convertirlo en un lugar de comentarios literarios, poéticos, amistosos, gastronómicos... quería dejar a un lado, o para otro lugar, reflexiones sobre temas candentes de la vida a los que ya he dedicado quizá demasiado tiempo y demasiadas líneas, y no solo, aunque también, por el riesgo de repetirme, sino por darme un respiro y por dárselo también a las personas que tienen la atención de leer lo que escribo.
Creo que todas las personas tenemos diferentes facetas personales que mostramos más o menos según las circunstancias, y estoy convencida de que el aspecto más lúdico de mi persona es el más oculto y el más contenido, y quería mostrarlo. Sé, además, que mi afición literaria es más desconocida que mis inquietudes feministas, y también deseaba haberle dado prioridad, además de hablar de mi último libro publicado, Placeres Recuperados, como hacen –y muy bien –todos los escritores y escritoras: promocionar su propia obra.
Pues bien, no he sido capaz. Una vez más los hechos de la vida han tirado de mí obligándome a escribir también aquí, al hilo de los acontecimientos, sobre el drama que sigue pesando sobre las mujeres por el hecho de serlo: la violencia y la muerte.
Y me habría gustado despedir el 2008 sin el horror de los últimos asesinatos de congéneres en diciembre, sin contabilizar 70 víctimas de la violencia de género. También habría querido iniciar el 2009 sin el brutal asedio sobre Gaza, caminar por el recién nacido enero sin el espanto de tantos cadáveres de niños y niñas, de civiles inocentes, de palestinos desgraciados cuya masacre no puede silenciar sin vergüenza ninguna persona de bien y menos bajo el paraguas de ideologías progresistas. Querría haber empezado 2009 con un atisbo de esperanza respecto a la situación que viven las Mujeres Afganas -por citar solo algunas de las más desdichadas- y poder hacer más alegre esta primera entrada del Nuevo Año, pero me resulta imposible sustraerme a tanto sufrimiento humano, callarme ante tanta brutalidad, ante tanta injusticia, ante tanto silencio cómplice, dejar de ser una vocecilla más clamando en el desierto de la indiferencia, de las luces festivas y de las compras, y de las lamentaciones sobre la crisis de quienes apenas la padecen. Pero sin duda, para eso, tendría que haber nacido de nuevo.
De modo que empiezo este año dejando aflorar mi rostro más serio, la congoja de mi alma ante tanto dolor humano, y el sueño de respuestas posibles que no se otean, pero que demando con toda la exigencia que me pide el sentido de la responsabilidad social que no renuncia a ser prioritaria en mis planes.
Así que el rumbo de mi Blog tampoco va marcarlo mi voluntad ni mis intereses este nuevo año. No tengo claro su itinerario, pero aún así, espero poder ofrecerle a quienes me siguen espacios más relacionados con su titulo. Tal vez el próximo.