sábado 10 de octubre de 2009

Mapa infantil para UN JUEGO DE DAMAS



Os invito a conocer un precioso libro, bellamente editado por la PLATAFORMA DE ORGANIZACIONES DE INFANCIA.
Una edición que ha visto la luz gracias al compromiso de los Ministerios de Educación e Igualdad.Este último a través del INSTITUTO DE LA MUJER, entre cuyas actividades figura la elaboración de material didáctico que contribuya a promover la educación en igualdad de hombres y mujeres.Y que en esta ocasión ha financiado el proyecto de la Plataforma de organizaciones de Infancia, que trabaja a favor de los derechos de las niñas y los niños, entendiendo acertadamente, ambos organismos, que la educación en igualdad de sexos ha de comenzar desde la más tierna infancia, y que el resultado les protejerá de la injusticia y de la violencia.Les hará más compañeros y compañeras: les deparará un infancia y un futuro más felices.
El resultado es un libro de poemas en el que hemos participado poetas de diversas procedencias geográficas y lenguas.Un libro para trabajar en el aula cultivando la palabra y la integración, la relación de compañerismo entre iguales, desplazando la violencia y la discriminación.
Como mujer luchadora por la Igualdad, como persona preocupada por la magnitud de los problemas de la infancia, y como gallega orgullosa de su origen y de su lengua, me siento agradecida por haber sido invitada a representar en este libro a GALICIA, la comunidad en la que nací y viví los primeros 20 años de mi vida y donde paso, cada vez más, la mayor parte de mi tiempo desde hace una década, que actualmente es ya casi todo.
Y quiero compartir con todas las amistades, de diversas procedencias, que visitan mi blog el poema que, en gallego, elaboré para dicho libro.

VERÁN 2008
Quenta o sol hoxe na praia galega
Vaia se quenta!
Nenos e nenas xogan na auga
entran e saen
a area queima, a mar non templa
i as ondas medran.
Eles avanzan, elas esperan,
unha tropeza...
¡Érguete nena, non retrocedas!
salta barreiras!
Como fas na escola e facías nas eiras
antes e agora
cando te esforzas és a primeira.
Brinca cas ondas, brinca cos nenos
brinca cas outras.
¡Brincade todos!¡Brincade todas!
Gañabades nas eiras,
gañádelles na escola.
¡Toda a vida e vosa!
E poñéndolle empeño
a metade da terra e a metade do ceo.


María Jesús González, desde Pragueira y Ourense.


miércoles 29 de julio de 2009

LA NOCHE DE TU MUERTE:carta y poema a Fina


Dos años han pasado desde tu marcha, y no puedo decir largos porque han pasado en un soplo. Lo único que se ha agrandado es el vacío que dejaste, que trato de llenar con evocaciones y recuerdos en esa novela que escribo para dar testimonio de nuestra amistad de una vida. Y aunque se ha ido retrasando sobre el tiempo previsto, confío en que las embestidas del destino no me obliguen a demorar más el trabajo, y pueda, finalmente concluirla.
Entretanto hago público por primera vez el poema que escribí en aquellos días de dolor, en un entorno muy próximo, junto al mismo mar, en que ahora nos encontramos tu amigo y yo. Donde nuestras lágrimas, impotencia y desconcierto fueron la misma manifestación del mayor desconsuelo.
“ La noche de tu muerte”, frase que da título a esta entrada, es también el de estos versos.
Galicia, 29 de julio de 2007
La madrugada de este día, nació perpleja y triste, porque Fina, nuestra querida amiga, un miembro más de nuestra pequeña familia, emprendía el viaje eterno. Y nos dejaba, a todos los que la queríamos, en el más profundo desconsuelo.

La noche de tu muerte
Bajamos a la playa
En busca de tu sombra.
Queríamos hallarla
A lomos de las olas,
Sobre las crestas blancas
De aguas encrespadas.
Pero no estabas.
La noche de tu muerte
Bajamos a la playa,
Pisando arena húmeda
Oteando distancias
Buscábamos reflejos
De tu alegre mirada.
Pero no vimos nada.
La noche de tu muerte
Con un dolor punzante
Bajamos a la playa.
Escuchando el silencio
El rumor de la brisa
Traería tus palabras
O el eco de tu risa.
Pero no oímos nada.
Contemplamos el cielo
Encendido de fiesta
Sin nubes rezagadas
Que ocultaran tu alma,
Porque era noche clara.
La luna, en lo alto
Avanzaba despacio
Cual reina acompañada
De su corte de estrellas.
Buscamos en ellas
Un gesto de tu mano
Un guiño, una mirada
Desde el Otro Lado.
Pero no lo hallamos.
La noche de tu muerte
Bajamos a la playa.
Buscábamos consuelo.
Buscábamos señales
De tu viaje eterno
Hacia el espacio inmenso.
Y no encontramos nada,
Ni en la arena
Ni en el agua
Ni en el cielo.
Tampoco entre los pinos
Ni en las plantas dunares
Del borde del camino.
¡Pero no te habías ido!
La fuerza de tu espíritu
Estaba junto al féretro
Despidiendo el cortejo
De otros seres queridos.
¡Por eso no te vimos!


jueves 16 de julio de 2009

MÁS ROSAS... MAR Y POESÍA

Aún se mantenían tersas en el jarrón las rosas de Elba cuando hicimos una breve visita a la costa. Fue como un preludio de nuestras proyectadas vacaciones en Pragueira, y como una rememoración de las del pasado verano, cuando conocí a mi amigo Jóse, en el Hotel Almar. Donde, además de él y su encantadora familia, me esperaban más rosas: en el jardín y en un búcaro de nuestro cuarto. Y otra más, bien colocada junto a la botella de albariño, para brindar por un nuevo verano en tan grato lugar y entrañable compañía. Y es que este verano me siento querida por las rosas.
Rosas en Pragueira, llenas de intenciones delicadas, también rojas y suaves, despojadas de espinas. Las espinas se quedaron en el recinto exterior del hospital de Bodrum, donde las matas verdes de espinosos rosales aún no habían florecido.
En esta visita al mar, también mis ojos pudieron acariciar, desde las dunas, las frescas aguas de la Lanzada, lamiendo perezosas la arena de la playa. En ocasiones se muestran bravas. Pero la tarde de mi visita se movían con calmada parsimonia. Y me recordaron otra tarde, de hace casi un lustro, en que de pronto, en el mismo lugar, volvió a mí la poesía después de su alejamiento de décadas. O yo volví a ella. ¿Quién sabe?
Pero en aquél encuentro nacieron estos versos:
__ LA LANZADA (2005) __
¡Qué verdes y mansas!
¡Qué suaves se mecen
Las aguas! Estas aguas.
Se desplazan en ondas,
Solemnes, pausadas.
Se encogen y se extienden
Se tornan espumosas
Estas aguas: mis aguas.
Se acercan juguetonas,
Besan la arena blanca
Con sus blondas de encaje.
La salpican, rizadas.
Algún remolino inquieto,
Rezagado
Se despliega en vistoso abanico.
Pero solo hay olas mansas
De agua salada
En esta tarde luminosa y mágica
En la Lanzada.
Y bailan mis sentimientos placenteros
En remolinos de nostalgia
Por todo lo perdido
Por lo que pierdo cada día
¡Pedazos de mi alma!
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domingo 28 de junio de 2009

Y EMPIEZA A VOLVER LA LUZ...



Hojas de terciopelo son las rosas que, sin saberlo, abren rendijas en el bloqueo de mi cerebro. Rojo oscuro y matizado rodeado de rama verde y envuelto en papel transparente con dibujos multicolores. Pétalos suaves al roce de la libélula que se posa, grácil, en ellos.
Miro las flores e intento reconciliarme, una de tantas veces, con mi suerte, de superar mi enfado con el último escollo de la vida. De recuperar el ritmo bruscamente interrumpido una madrugada de abril en Bodrum. Bodrum... un lugar de la costa turca del que solo puede atisbar su belleza, velada por la angustia, en un viaje al aeropuerto.
Las cortinas del alma iban corridas pero la belleza del Egeo se colaba por sus aberturas.
El Egeo, mi anhelo desde la adolescencia, que alcanzado en parte, fue truncado con alevosía por un dios menor, celoso sin duda de que solo recordase a Zeus y a Palas Atenea en el recorrido por la Acrópolis de Atenas. Un dios menor expulsado del Olimpo que merodeaba por las costas de Asia Menor y no me dejó culminar mi sueño. Se interpuso entre mis ojos y el sol y llenó de sombras mi vida. Fue como un apagón. Un apagón cuando no ha acabado de amanecer, y hay que moverse torpemente a tientas.
Realmente tuvo que ser un dios menor. No sería propio de una gran deidad causar tanto caos en la vida de una simple mortal. Quebrar mi paz cuando vislumbraba las costas verdes de Bodrum.
Pero antes de ese día hubo unos pocos felices, con tiempo para la comunicación y la empatía.Para sembrar semillas de amistad en terreno fértil y abonado, que fructificó a tiempo para acompañar mi soledad y mitigar la angustia que rodeó mi estancia en el encierro de Bodrum. Hasta allí llegaron solidariamente nuevos amigos, que al seguir el viaje continuaron acompañándome a través de sus móviles y no me olvidaron a su regreso.
Parte de su cariño llegó incluso hasta mi refugio de Galicia en forma de rosas, de abrazos, de sonrisas. Y rompen ahora mi silencio y vuelvo a asomarme a las páginas de mi Blog, para dejar constancia de mi gratitud a Elba, por sus llamadas, sus palabras de aliento y su entrañable visita con flores a mi casa de Ourense.
Desde este rincón donde ahora escribo, quiero recordar a tres personas que conocimos mi marido y yo en un viaje largamente soñado por mí. En un crucero por el Egeo. Con ellas disfruté de agradables veladas, charlas, risas, alegría... y cuando un dios menor nos precipitó en un hospital de Bodrum, vinieron a consolarnos, trayéndonos apoyo y compañía. Y al zarpar el barco no dejaron de llamarnos hasta que pudimos volver a casa. Y los lazos establecidos continúan a través de las ondas aunque estemos distantes.
A Mariví y Julio, en Cantabria y a Elba, en Madrid, que recientemente me ha visitado, les dedico este intento de regreso al trabajo creativo después del apagón.
¡¡¡GRACIAS AMIGOS!!! Seguiremos viéndonos. ¡¡¡Os quiero!!!

jueves 7 de mayo de 2009

LA OPORTUNIDAD DE COEDUCAR


Hace pocos días leía en un diario de tirada nacional la carta de un escolar de Cantabria. Era alumno de un colegio privado de chicos. Y no entendía que se denegasen subvenciones a su centro por razones de discriminación.


Es más, no consideraba el hecho de excluir a las chicas como un acto discriminatorio. Y de alguna manera lo asociaba a la existencia de servicios para ambos sexos en bares u otros lugares públicos. Además, argumentaba, ¿No tenemos tiempo de estar y relacionarnos con chicas por las tardes o en vacaciones?.


A este chico no van a llegarle mis reflexiones, pero, si fuera posible, comenzaría preguntándole por qué si es positiva la convivencia mixta en el ocio no lo es también en la escuela.


Pero en este momento, en que la política educativa de la CAM no tiene empacho en fomentar, en detrimento de la enseñanza pública, la creación de centros concertados donde se separa a los alumnos y alumnas por razón de sexo, me parece importante hacer pensar a la ciudadanía en la oportunidad, insustituible, de educar para la convivencia y en igualdad que ofrece la enseñanza mixta.


Y también comentar que la separación de servicios no es un elemento en absoluto comparable, como venía decir el joven cántabro. Porque si bien es cierto que, cuando dichas instalaciones reúnen las condiciones adecuadas de privacidad, seguridad e higiene, pueden ser también perfectamente mixtas, no lo es menos que responden a diferencias fisiológicas que se traducen en funciones íntimas diferentes, lo que no conlleva en si merma alguna de la equivalencia, que es el sustrato fundamental de la igualdad entre ambos sexos.


Pero si bien esta comparación nos conduce a determinadas conclusiones, lo que en modo alguno se justifica es la segregación de chicos y chicas en las aulas, porque se desperdicia una oportunidad única e imprescindible de coeducar, y en un importante período de socialización y desarrollo de la personalidad humana.


El contacto de niños y niñas, de adolescentes de distinto sexo no se produce de igual manera en el ocio y en la escuela. Ni siquiera es comparable la convivencia en el seno de la familia, con ser también un medio imprescindible en la formación adecuada de la personalidad humana. Pero tanto en el ocio como en la familia pueden reproducirse roles tradicionales de dominio y sumisión. Y en el primero, los comportamientos no acontecen a instancia de otra influencia que no sea la que, cada sujeto, lleva en sus códigos personales, que puede ser muy diferente no solo según la genética, sino también en función de cómo haya vivido o haya sido educado.


La vieja idea de separación de sexos responde, en gran medida, a la arcaica visión de la mujer como elemento perturbador, como Eva tentadora, que desestabiliza a los hombres adolescentes en momentos hormonalmente complicados.


Cierto que también se maneja el criterio a la inversa para mantener colegios femeninos, con el matiz protector de preservar a las niñas de las acometidas agresivas de los varones.


Pero lo cierto es que precisamente conviviendo y compartiendo aula es cuando se tiene ocasión de educar encauzando debidamente la naturaleza. Es el momento de la educación sexual, que por prejuicios ignorancia o cobardía ha quedado tan desatendida. Con las graves consecuencias que acarrea, como los embarazos y consecuentes abortos que se dan en adolescentes.


En el aula se comparte el mismo trabajo, se persiguen los mismos objetivos y ambos sexos descubren las mutuas capacidades y tienen la ocasión de ser compañeros, de trabajar en equipo y de mirarse a través de otro prisma que no sea el de género. Por ello es una ocasión imprescindible para coeducar. Y la coeducación es un elemento decisivo en la formación de generaciones que habrán de ajustar sus conductas, relaciones sociales y laborales, además de la afectividad, a una situación en la que las mujeres desempeñan roles nuevos y equivalentes a los del otro sexo.


Por lo demás, quienes defienden un modelo de educación separada en función del sexo, convencidos de que el factor de tensión sexual estará neutralizado, desconocen o pretenden ignorar que la heterosexualidad no es el único campo donde hierven las hormonas.

domingo 15 de marzo de 2009

POR DONDE ASOMA LA POESÍA


El mes de marzo siempre me abruma. Personalmente vivo tan concienciada de lo que sucede en el universo de las mujeres que marzo me rebosa.
No quiero decir que no apoye las celebraciones que se suceden en estas fechas. Todo lo contrario, me parecen un instrumento más, imprescindible, para la causa que todas y todos sabemos cual es.
Pero me rebosa por el oportunismo de quienes se apuntan a la foto y nunca se han preocupado del tema. O han segado la hierba bajo los pies de las mujeres que se han dejado sus mejores días luchando solidariamente por un lugar para todas. Soñando con un mundo de armonía y equilibrio entre todas y todos. Pero así son las cosas.
Y aunque no voy a repasar toda la historia es bueno recordar que las mujeres francesas que participaron activamente en su famosa revolución, soñando con ser equiparadas y equiparables acabaron en la guillotina.
El olvido y la marginación de Clara Campoamor fueron notorios, dolorosos, crueles e injustos. Seguimos igual. Aplaudimos un momento a las mujeres que se implican en una sociedad mejor, pero nos quedamos con las que asumen y defienden abierta o solapadamente, según les conviene, la jerarquía patriarcal. Ellos contentos, algunos, los más torpes o inseguros. Y ellas tranquilas, algunas, las más ladinas. Olvidando cuanto, qué y a quién deben los avances que hacen posible su sitio...Y el valor supremo de la Justicia reducido a componendas. Y la gratitud convertida en un pañuelo de papel arrugado dentro de cualquier papelera.
Me agobian las imágenes falsas de todos los medios. Pero apoyo y aplaudo lo auténtico.
Por eso me agobia marzo. Y aunque estamos a mediados, corto y cambio. Y paso a dedicar a quien me lea uno de mis poemas. Ya que tengo que recordar una vez más que aquí también hablamos de Poesía. Dejemos que se asome.

CON EL ALMA DESNUDA
Y me voy por la vida
Con el alma desnuda
Y el corazón abierto
Olvidando que el mundo
Me prefiere vestida
Con corazas de cuero.
Voy tendiendo las manos
Ofreciendo caricias
Sosteniendo desmayos
Y el aire se hace espeso
Desde un mirar huraño
Que detiene mi gesto.
Y es que voy por la vida
Con el alma desnuda
Rebosante de sueños.
Voy pisando descalza
Por caminos hostiles
Esquivando guijarros
Apartando las zarzas.
Y aunque soy cuidadosa
Me arañan con sus ramas.
Me hieren con sus púas
A través de miradas.
Me hieren los silencios
Y también las palabras.
Van tentando mis manos
Senderos en el aire
Mullidos de tibiezas.
Y se encuentran mis dedos
Con agudas espinas
Goteando corales
En abrupta maleza.
Y es que voy por la vida
Con el alma desnuda
Y el corazón abierto
Olvidando que el mundo
Me prefiere vestida
Con corazas de cuero.

sábado 28 de febrero de 2009

EL DOBLE PRECIO DE LA CRISIS



Las mujeres no podemos permitirnos pagar el precio de la crisis por partida doble. Por razón de ciudadanía y de sexo. Y empiezan, en ese sentido, a vislumbrarse signos muy preocupantes.
Cuando el trabajo, que nunca sobra, empieza a convertirse en un bien escaso, se despliegan todas las añagazas posibles para poseerlo. Y utilizo expresión y palabras con plena conciencia de sus matices. No digo se vuelcan todos los esfuerzos por conseguirlo. Porque desear, buscar y esforzarse por lograr un trabajo acorde con nuestra capacidad es algo justo, necesario y conveniente. Pero utilizar el empujón, o la manipulación sutil, para desplazar a otras personas con los mismos derechos, es una bajeza, por más que se hayan perdido valores esenciales en los tiempos cruciales y convulsos que corren.
Lo ignoremos o no estamos en un momento de crisis que no es solo económica. La sociedad, los valores que la conforman, la cultura y el modo de convivencia están inmersos en una catarsis profunda. Y para superarla no podemos aferrarnos a ideas y modelos periclitados. Aunque cuando falla la imaginación para innovar se intenta recurrir a ellos.
Uno de estas viejas ideas, que siempre reaparece en etapas de declive económico, es el intento de favorecer la vuelta al hogar de las mujeres. Un argumento a favor de ello descansa en priorizar la conservación del trabajo del “cabeza de familia”. ¿Pero de qué y de cuándo hablamos?.
La figura de cabeza de familia ya no tiene sexo ni sentido. Las parejas y las familias son diversas. Y los derechos y deberes son los mismos para cada uno de sus miembros adultos. Y en la asunción de roles del futuro no se atisba nostalgia de tiempos pasados.
Otra vieja idea que nos ronda es el fomento de la natalidad. La población envejece. La conciliación laboral es casi una utopía y las mujeres se niegan la maternidad y a la maternidad: ambas cosas. Su vuelta al hogar podría cambiar esta dinámica. E aquí la idea soterrada en múltiples decisiones que se toman, y más aún en las que se omiten.
Pero las mujeres no queremos ser moneda de cambio, ni volver atrás, ni seguir siendo el sostén gratuito o barato de los, cada vez mayores, servicios sociales que demanda la sociedad. Queremos y sabemos hacer también otras cosas. Y la situación de crisis debería ser imaginativamente aprovechada para solventar estos problemas sin convertirnos en víctimas por partida doble de la misma.
El desarrollo de la ley de Dependencia, una más rápida implantación de la misma, podría ser una inversión más rentable y permanente que las obras que van hacer los ayuntamientos con la ayuda del Estado. No dudamos de su pertinencia, ni de la necesidad de financiación de las entidades locales, ni de las obras que se acometerán con esta ayuda, algunas, como las escuelas infantiles en algunos municipios, son imprescindibles. Paliar en lo posible el desempleo es un objetivo necesario y loable. Pero el desarrollo de la ley de dependencia supone también, además de atender gravísimos problemas y abandonos inaplazables, la creación de infraestructuras y de funciones que suponen puestos de trabajo continuos y estables, en manos de profesionales que voluntaria y retribuidamente quieran dedicarse a tales menesteres.
No se puede seguir utilizando a las mujeres, como históricamente ha venido sucediendo, según la situación económica de cada tiempo. Porque somos, y somos conscientes de ello, sujetos activos y productivos de la economía y de la riqueza y del bienestar de toda la sociedad. Y esta no puede ni debe confinarnos en espacios superados, ni hacernos sufrir por partida doble los errores económicos y políticos que han llevado al mundo a este estado de postración económico-financiera y anímica.